EL AJO

Cuando hablamos del ajo nos viene a la cabeza un producto que usamos para el aderezo de carnes o pescados, o en los famosos guisos de la abuela.

Ya sea el diente entero, picado o laminado estamos ante un producto estrella de la dieta mediterránea, que más allá de sus cualidades culinarias, también es famosos por atesorar algunas de las mejores propiedades que se pueden encontrar en un producto natural contra la enfermedad.

Su presencia en la dieta habitual es beneficiosa para la salud en general y la salud cardiovascular en particular.

Siempre se ha dicho que el ajo es beneficioso para la circulación sanguínea, y ha sido acreditado por numerosas investigaciones científicas durante los últimos años donde indican que el consumo de ajo en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares es significativo en la disminución de la presión sanguínea, el colesterol y los triglicéridos en sangre y en la prevención de la arterioesclerosis y la agregación plaquetaria. Al igual que cuanto mayor es el consumo de ajo menor es el riesgo de padecer cáncer de estómago y colorrectal.

SALUD EN CRUDO

Los beneficios de este alimento se atribuyen principalmente a sus compuestos azufrados bio-activos, entre los que destaca la S- alicisteina, además de aminoácidos, oligosacáridos y sustancias antioxidantes como los flavonoides o el mineral selenio.

El caso es que esta sustancia, la S-alicisteina, es volátil por lo que cuando se pica, trocea o machaca el ajo, se convierte en alicina y se libera provocando su característico olor.

De ahí que sea muy aconsejable consumir el ajo en crudo, sin ser cocinado, y lo más fresco posible. Al triturar el ajo durante la masticación aseguramos que la alicina sea aprovechada directamente por el organismo y nos permita beneficiarnos de todo su poder preventivo y curativo ante la enfermedad.

Un simple ingrediente de cocina como el ajo se convierte en una medicina con innumerables aplicaciones como diurético, expectorante, digestivo, antiespasmódico, antibiótico, analgésico, contra el reumatismo, la diabetes, enfermedades del hígado y riñón.

Durante la década del año 2000 un científico japonés se propuso disminuir el olor tan fuerte e intenso del ajo.

Dejo fermentar unas cabezas de ajo en un recipiente cerrado, caliente y húmedo, y al final del proceso pudo comprobar que los ajos habían cambiado por completo: sus dientes eran de color carbón con aspecto más brillante, había desaparecido el olor, la textura se había hecho más cremosa y el sabor era dulce y sutil, alejado de la potencia gustativa del ajo común.

Había nacido el AJO NEGRO y con él, un ingrediente Gourtmet, muy apreciado hoy en día en la alta gastronomía por su sabor sorprendente y único, fruto de la lenta caramelización al fermentar.

AJO NEGRO

Sabor único

AJO BLANCO O NEGRO

Aunque partimos de la misma especie, al fermentar el ajo se produce una variación significativa en sus nutrientes y fitonutrietes, cuya concentración, al convertirse en ajo negro, se dispara hasta diez veces más  en comparación a su primo hermano.

Pero, además el ajo negro le supera en otras propiedades:

  • El ajo negro contiene entre cinco y siete veces más Polifenoles.
  • Es un potente antioxidante, llegándose a alcanzar hasta diez veces superiores a las presentes en el ajo común.
  • Contiene una mayor capacidad antihipertensiva, por lo que ayuda a regular la presión arterial en mayor medida.
  • Aumenta los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno), encargado de retirar el exceso de colesterol de los tejidos y arterias y trasportarlos al hígado.
  • Es más rico en tiosulfinatos, lo que proporciona beneficios para la piel, articulaciones, los cartílagos y los tendones.

Le invito a que pruebe el ajo negro.

Le sorprenderá su sabor dulce, tan diferente del ajo al que estamos acostumbrados, y que carece del potente olor característico del ajo común, además de proporcionarle entre otras muchas propiedades de las que hemos hablado un plus de energía.

De hecho gracias a ese efecto se ha consagrado como un alimento especialmente popular entre deportistas y atletas de alto rendimiento.

Ante esto, una solución práctica es tomar ajo negro en forma de suplemento alimenticio, lo que asegura una alta concentración de sus propiedades y, por tanto, que se sacara provecho de todos sus beneficios sobre la salud con un gesto que apenas lleva unos segundos al día.